Una lección para las cuatro estaciones de la vida...
En casa tenemos un limonero cuatro estaciones. Casi todo el año tiene algún limón entre sus ramas, pero como si supiera que en el tiempo frío es más necesario, es en invierno cuando más se carga de fruta. Usamos un limón por día para hacer una limonada. El fruto nos brinda mucho de la vitamina C que necesitamos para combatir los resfríos.
El año pasado el árbol dio muchos limones. Muchos. Disfrutamos ir cada día al mediodía a cosechar uno. Pero los días y las semanas pasaron y la fruta se maduró toda... y comenzó a pasarse. Decidimos empezar a regalar, pero por haber comenzado tarde, muchos limones se pudrieron y lamentablemente se perdieron.
Este año el árbol nuevamente se cargó de fruta. A muchas personas les gustan los limones por los diferentes usos que se les puede dar: limonadas, ralladuras para tortas, para ensaladas, etc. Esta vez, empezamos a regalar apenas los primeros empezaron a madurar. Dio tantos que aunque regalamos muchísimos, tampoco faltó en casa cada día nuestro limón.
Aprendí en la práctica que el fruto tiene un tiempo para aprovecharse. Se lo puede cortar verde, es verdad, pero no es igual a cuando está en su punto justo. Y como me pasó, se lo puede cortar tarde, y ya no me servirá a mí ni a nadie más. Hay que cortarlo a tiempo... y compartirlo. Siempre habrá alguien que lo valore y necesite. Y nunca me va a faltar.-
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El Creador dijo que hay decisiones en la vida que tienen un tiempo para tomarse. Decidirse antes de tiempo no será bueno, pero tarde tampoco. Sin embargo, una buena decisión tomada a tiempo traerá beneficios para mí, mi familia y para muchos que estén a mi alrededor. Hay que seguir soñando, pensando, evaluando y decidiendo... a tiempo.
Relatos de Vida