miércoles, 24 de mayo de 2023

"El ocaso de un ferretero" (lectura: 3 min)

El ocaso de un ferretero


TRES AÑOS ATRÁS    

    Mati es un flaco alegre, vital y emprendedor de unos veinte y pico de años que abrió una ferretería. Colocó un cartel al frente de su negocio: "Ferretería MATI". El local no es muy grande pero invirtió y lo equipó con todo lo necesario. Aunque no leas el cartel, por el aspecto del comercio enseguida te das cuenta que es una ferretería.



En la vereda hay escaleras de varios tamaños, palas, picos y otras herramientas. Si entras al local encuentras vitrinas con mechas para perforar la pared, destornilladores, calibres, pinzas, etc. En las paredes hay tableros con tarugos de diferentes tamaños, tornillería y elementos para plomería. En el otro costado hay un muestrario de repuestos para máquinas de cortar pasto, pinceles y hasta diferentes tipos de candados. El pasillo que conduce al mostrador está escoltado por baldes de pintura antióxido. 

Una vez en el mostrador, puedes observar distintos tipos de pegamentos y lubricantes para máquinas. Me encanta porque siempre que voy encuentro lo que busco.

DOS AÑOS ATRÁS

Vuelvo a la ferretería y al entrar me llama la atención que arriba de algunos baldes de pintura hay pequeños pinos plásticos de navidad con luces encendidas. Al principio pienso que se trata de decoración por estar cerca de fin de año, pero los adornos tienen precio. Camino al mostrador, paso al lado de una vitrina que tiene porta retratos y tazas decoradas. 

- Es mi mamá que me ha pedido un lugarcito para vender algunas chucherías - me dice Mati restándole importancia mientras me cobra con su energía de siempre - Así ella se entretiene...

UN AÑO ATRÁS

Necesito unos repuestos para plomería y vuelvo a lo de Mati. Los adornos ya ocupan la mitad del local. En una de las paredes, en lugar de los tableros con pinceles ahora hay muñecas, autitos y pistolas de plástico. Incluso hasta se ven cosas de mercería. El mostrador está dividido en dos: una mitad para adornos y regalos que atiende la mamá de Mati y la otra mitad pera ferretería. Mati ya no atiende con la misma energía del principio, aunque se esfuerza para que no se note.

ESTE AÑO

Voy nuevamente, pero esta vez es difícil reconocer el negocio como una ferretería. Apenas si hay una escalera afuera. Adentro, después de pasar por paredes forradas de juguetes y vitrinas con elementos de mercería y regalos, llego al mostrador. Me atiende la mamá de Mati y me pregunta qué necesito. Le agradezco pero le digo que vengo por algo de ferretería. Entonces aparece un Mati apagado por un costado del mostrador, hace a un lado algunos peluches y cajas de lapiceras, me saluda y toma mi pedido. 

Ya no tiene lo que busco. "Tal vez lo traiga la semana próxima" me dice. Le agradezco igual y salgo del negocio. Por las dudas, me doy vuelta para ver el cartel al frente del negocio. Sigue diciendo "Ferretería MATI".

Me voy pensando...


Final propuesto por mi amigo Juan Yarema:

"Unos años después pasé por lo de Mati y me acordé de algunos fierros que necesitaba. Me había enterado que su mamá estaba enferma y senil. Mil pensamientos me vinieron a la cabeza. Entré a la Ferretería Mati y otro era el aspecto.

Nuevos codos, cuplas y derivaciones le daban color y contenido a las paredes. Herramientas eléctricas de varios tipos y tamaños atraían mi curiosidad. Igual algunos peluches y autitos seguían presentes en la Ferre. Y un cartel con letras doradas "Gracias vieja"."

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El amor sacrificial funciona en la medida que te sigas amando a ti mismo y te des tu lugar. "Ama a tu prójimo como a ti mismo" trata de eso. 


Relatos de Vida <>< M.E. Michel 

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