miércoles, 7 de junio de 2023

"Un ringtone camino a Roma" (lectura: 2 min)

Un ringtone camino a Roma

    Íbamos a viajar en tren con mi esposa de Paris a Roma. Como el trayecto se iba a realizar de noche, decidimos pagar un camarote para poder dormir mejor. Lo único incómodo era que íbamos a tener que compartirlo con dos extraños porque los camarotes eran para cuatro personas. 

Abordamos el tren y ubicamos nuestro camarote. ¡Qué alegría nos dio al ver que estaba vacío! ¿Lo tendríamos sólo para nosotros dos? Mientras el tren viajaba en dirección al sur oeste, pudimos disfrutar del paisaje de la campiña francesa iluminada con la última luz del atardecer. Cuando la oscuridad fue total, cerramos las cortinas de la ventana, acomodamos los bolsos y cenamos para luego irnos a dormir.

El bamboleo del tren hizo de mecedora así que no tardamos mucho en dormirnos. En ese momento el tren todavía estaba en territorio francés. Apenas nos dimos cuenta cuando en la estación de una ciudad limítrofe subió la pareja de pasajeros que había comprado los otros dos lugares de nuestro camarote. Ellos intentaron hacer el menor ruido posible y rápidamente se ubicaron para dormir las horas de viaje que quedaban hasta destino.

A los pocos minutos que el tren retomó su marcha empezó a sonar un ringtone desconocido. "Seguro debe ser el teléfono de ellos", pensé. Cada diez minutos volvía a sonar. Era cortito pero molesto. Muy molesto. Medio dormido yo pensaba: "¿Cómo esta gente no se da cuenta de apagar ese teléfono? ¿Acaso no lo escuchan?". De pronto el otro tipo empezó a roncar fuerte. "Con razón no lo escucha" me dije "Está dormido como un tronco". Para colmo, mi esposa empezó a toser.  

No sé qué era más molesto. Si el ringtone, los ronquidos del tipo o la tos de mi mujer. Sin embargo en algún momento el cansancio pudo más y me quedé profundamente dormido.

Cuando me desperté ya había amanecido. Miré mi reloj. Todavía faltaba una hora así que me quedé acostado con los ojos cerrados. El tipo ya no roncaba ni mi esposa tosía. Pero el insoportable ringtone seguía sonando cada diez minutos exactos. Escuché que nuestros acompañantes se levantaban y guardaban sus cosas. Salieron del camarote en silencio. "Tan cuidadosos ahora pero no fueron capaces de apagar el ringtone de ese teléfono en toda la noche" pensé para mis adentros. "Ahora sí que va a volver la paz."

Luego de una parada rápida donde se bajaron nuestros acompañantes, el tren prosiguió su marcha. Con mi esposa nos levantamos para desayunar. Entonces, el desgraciado ringtone volvió a sonar. ¡No puede ser! - exclamé. Me acerqué a uno de nuestros bolsos que estaba en un rincón y abrí el cierre. 

Ahí estaba el culpable. ¡Era mi teléfono! Tenía una luz multicolor que parpadeaba indicando que había recibido mensajes. Decenas de mensajes. Sonaba con un ringtone especial porque la empresa de telefonía nos avisaba del cambio de prestador de servicio en territorio italiano. Con sólo haberle darle OK al mensaje, no habría sonado más. 

Sentí mucha vergüenza de haber pensado que los culpables eran nuestros acompañantes desconocidos. La llegada de nuestro tren a destino me ayudó a no imaginar por mucho tiempo lo que ellos habrán pensado de nosotros...-


<><

Sin palabras...


Relatos de Vida <>< M.E. Michel 


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