miércoles, 16 de agosto de 2023

Viaje a lo Inesperado

    "Viaje a lo Inesperado" se llamaba un programa de televisión que se transmitía todos los sábados a las 22hs. En general pasaban películas de terror. A mis once o doce años era toda una curiosidad:  quería verlo y a la vez no. De todos modos, nunca había tenido la oportunidad porque el programa estaba dentro del horario de "protección al menor". A esa hora me tenía que ir a dormir.




Pero un fin de semana fui a la casa de mis primos que tenían más o menos mi misma edad. Juntos hicimos planes para ver "Viaje a lo Inesperado". Mis tíos accedieron porque les dijimos que ya éramos grandes y valientes, y además, como dormiríamos todos juntos en la misma habitación, nadie tendría miedo.

El sábado por la tarde, desbordados por la emoción de la expectativa, procedimos a preparar el dormitorio. Mi tío trajo el televisor y lo colocó arriba de un escritorio. De frente al aparato y contra la pared que usaríamos como respaldo, pusimos las almohadas. Bajamos algunas frazadas de arriba de un ropero "por si nos hacía frío", pero en realidad eran para cubrirnos y taparnos los ojos en caso de que el terror sobrepasaba nuestros límites infantiles.

Durante los preparativos, nos turnábamos para relatar tramos de películas de terror que habíamos visto, o más bien, que nos habían contado, y lo que era más posible, que inventábamos en ese momento. Para cuando nos llamaron a cenar, ya teníamos todo listo. 

Luego de cenar, con los pijamas puestos y lavados los dientes, nos fuimos al dormitorio y encendimos el televisor unos quince minutos antes de las 22hs. Ocupamos nuestros lugares temblando de la expectativa.

    - ¡Tal vez pasen esa del asesino con máscara...! - dijo mi primo más chico

    - No, ¡mejor que pasen esa de las hormigas asesinas! - dije yo 

    - ¡Bah!, esas no dan nada de miedo, ¡mejor que pasen una de Drácula! - dijo mi primo más grande

Después de algunas propagandas, por fin apareció en la pantalla la placa de "Viaje a lo Inesperado". Contuvimos la respiración. Justo en ese momento a mi tío se le ocurrió entrar para acomodar la cortina de la ventana (la excusa para controlar lo que íbamos a ver). Mis primos le rogaron que se fuera y nos dejara solos. No queríamos ninguna interrupción, ninguna distracción, queríamos absorber hasta la última gota de terror posible. 

Al fin comenzó la película. Esperábamos una escena oscura y acompañada de música tétrica, pero en lugar de eso arrancó con una escena a plena luz del día y música alegre. Desilusionados, todavía nos aferrábamos a nuestras esperanzas de que pronto ocurriera algo espantoso, pero cuando apareció el título de la película en la pantalla, la desilusión fue total. Como por arte de magia, mi tío salió de la habitación. 

Yo no sé si esa noche el tipo que elegía las películas de terror para el programa no se sentía bien y no fue a trabajar, pero la cuestión es que pasaron una película que no tenía nada de terror, ni de inesperado, y encima, aburrida. Ni siquiera la terminamos de ver. Resignados, apagamos el televisor. 

    - ¿Y cómo era esa peli de las hormigas asesinas? - preguntó uno de mis primos mientras nos metíamos en nuestras camas.

    - Apaguen la luz del velador y les cuento - respondí 

Y así, en la oscuridad de la habitación, nos desquitamos contando historias de terror hasta que el sueño nos ganó... ¡la pasamos muchísimo mejor!

<><

Relatos de Vida - M.E.M.




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"LA PAPA CALIENTE"

“LA PAPA CALIENTE” “Si a alguien algo le salió mal y aún así sonríe, es porque ya sabe a quién echarle la culpa” Escuché este comentario var...