NACE UN LIBRO DE CUENTOS - #4
- ¿Y cómo se llama el chancho, papá? ¿Y la vaca? ¿Y el caballo?
Tuve que inventar nombres, historias de cómo cada animal había llegado a la granja, situaciones interesantes pero a la vez graciosas y con un poco de misterio (a esa edad les encanta). Se hacía tarde pero los chicos seguían despiertos y no me dejaban pasar una:
- ¿Y quién cuida a los animales? ¿Quién les da de comer? ¿Y si se pelean?
Y la bola de nieve de inventos siguió creciendo. Surgió una abuelita, dueña de la granja, que más que cuidarlos ponía orden cuando la cosa se desmadraba. Sinceramente me olvidé que el objetivo era hacer dormir a mis hijos. Si ellos se reían, el cuento avanzaba bien, si empezaban a bostezar, había que dar un rápido golpe de timón en el relato. Con el correr de los cuentos, me pasaron cosas muy graciosas…

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