NACE UN LIBRO DE CUENTOS - #5
- ¡Papá! ¡Papá! ¡Estás contando cualquier cosa! - me decían mientras me sacudían para despertarme, y es que en una charla entre el chancho y el perro yo había mezclado un tema de mi trabajo que ese día había conversado con mi jefe.
Si no recordaba bien los nombres de los personajes o se los cambiaba, mis hijos me corregían. Y eso me gustaba. Estaban atentos. Como ellos sabían que yo inventaba las historias, me empezaron a proponer situaciones que querían que pasaran y así surgieron cuentos donde los animales iban al parque de diversiones, al circo; aparecieron dinosaurios, platos voladores, cuevas con tesoros…

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