sábado, 5 de junio de 2021

"Un palo no tan borracho" (lectura: 1 min)

Un palo no tan borracho



            La flor de la foto de abajo pertenece a un Ceiba speciosa, popularmente llamado palo borracho o árbol del puente. Estos árboles generalmente florecen en otoño y sus flores nos gustan tanto que cuando nos casamos había algunas de ellas color blanco en el ramo de mi esposa


Hace unos cinco años, uno de esos arbolitos comenzó a crecer de manera silvestre en nuestro patio. Como nuestro jardín no es muy grande y este árbol se hace enorme, lo trasplantamos a un recipiente de plástico de unos 20 litros. Nuestra idea era contener su tamaño.

El arbolito creció hasta unos dos metros y medio de altura. Al tiempo nos dimos cuenta que su raíz estaba perforando el fondo del recipiente plástico. Entonces lo trasplantamos a un macetero más grande pero de cemento, le mejoramos la tierra y lo abonamos. Pasaron dos o tres años donde no creció más en altura, pero su tronco comenzó a engrosarse.

Una mañana del verano pasado notamos una lijera fisura en un costado de la maceta. Con los días la fisura se convirtió en una rajadura y se siguió agrandando. ¡Su raíz no se conformaba y buscaba romper la maceta para salir! Esta vez decidimos dejarlo por un tiempo así. 

Para nuestra sorpresa, a principios de otoño aparecieron en sus ramas unas bolitas verdes que nunca habíamos visto. ¡Eran las tan esperadas flores! ¡Qué felices nos pusimos! Pero al mismo tiempo nos dimos cuenta que ni la maceta ni nuestro patio eran el sitio que el árbol necesitaba. En nuestro afán de contenerlo habíamos evitado que se pudiera desarrollar como era natural que lo hiciera.


Este año lo vamos a trasplantar a la plaza del barrio. Allí tendrá toda la tierra que necesita para poder explotar en todo su potencial. Nuestra alegría ya no estará en tenerlo contenido en nuestro patio, sino en dejarlo ser y verlo florecer.

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Dios nos creó a cada uno con un potencial natural único. ¿Nos sentimos condicionados o limitados? ¡Rompamos la maceta y seamos lo que debemos ser! Las limitaciones pueden ser muchas cosas: tradiciones o costumbres, trabajos, relaciones, instituciones, personas, lugares..., en fin, todo aquello que nos limita o condiciona. 

Que no nos importe la etapa de la vida en la que estemos; aunque nos lleve años... ¡nunca es tarde para seguir creciendo y florecer! 

Relatos de Vida

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